martes, 24 de julio de 2012

Escritos y publicaciones 24-7-12

La vida en si no es el problema. El problema es mi vida, que no me gusta y siempre estoy luchando, agrediendo, no me gustan los celos, las envidias, los deseos destructivos y agresivos. Y qué hacer con  todo eso es mi problema.

“Los que saben no hablan. Los que hablan no saben”.
O, los que saben hablan. Los que hablan saben. Porque si te agarras a algo, ya está ahí el absurdo. Para no llegar al absurdo tiene que ser: si pero no, no pero si.

La carne es la gasolina especial que usamos para vencer, ganar, imponerse, para que el 'yo' prosiga con su crueldad y brutalidad. Aunque los que no comen carne también están ahí, aunque sea a otro nivel.

He leído tu escrito-columna, 'Larga vida y juventud', de ayer, 22-7-12.
Salvo que los jóvenes ahora se van más tarde del hogar familiar -que esto tiene que ser coyuntural-, todo lo demás que dices, es la manera de comportarse los hombres desde siempre. Esto quiere decir, que vivimos en una ilusión, en un trampa. Porque todo lo que has dicho tú, siempre los más viejos lo han dicho y lo dirán. El joven, como no tiene memoria comparativa aún, todo lo que sucede le parece bien y normal.
Es decir, todo lo que hacemos es recordar el pasado, querer inventar el futuro que por la fuerza de los hechos tiene que ser una continuidad del presente, pero más acelerado y por tanto con más problemas. Nos creemos que el presente es peor que el pasado, porque está más complicado. Pero esto es un ilusión, pues lo único que cambia es la rapidez de la acción. Y a más acción, más confusión y desorden, más caos, más de lo de siempre.
Todo ello, solo puede cambiar cuando nos damos cuenta de esta ilusión, que es fruto de una mente dividida y fragmentada. Entonces, no tendríamos tanto deseo para conseguir más y más, porque como lo compartiríamos todo, no habría envidia, celos, vanidad, frustración. Es decir, el 'yo', y todos sus problemas, no operarían.

Hay que aclarar, que no comer carne noes una operación física para el cuerpo, sino que es un acto de compasión. Y por eso, poco importa lo que hicieron nuestros antepasados próximos o lejanos.

Aunque a veces mi alegría y mi fiesta, es a costa de los otros. La alegría interior no tiene nada que ver con la alegría mundana, con toda la vanidad y espectáculo.
Todo eso si lo controlamos, lo ejercitamos con métodos y sistemas, nos lleva a la misma repetición que hacemos para proseguir la búsqueda de placer.

Hay vegetarianos que nunca han comido carne, ni sus padres ni abuelos, etc., tampoco. Y no se sabe nada de carencias ni problemas corporales por esa manera de alimentarse.
Todo tiene que ser cuestionado, pues todo está confundido por intereses egoístas para ser más eficientes a la hora de sacar algún beneficio como en los deportes, en la guerra, en los negocios a fin de producir y consumir más.

Siempre las gracias las tendría que dártelas yo a ti. Pues tú no sabes lo que recibo de esta amistad tan bonita.

Porque nos aferramos y nos destruimos mutuamente. Por eso, hay que morir a todo lo que nos condiciona y nos engancha.

Habría que averiguar, ¿por qué hay algunos que tienen el 'yo' casi todo el día operando y otros menos tiempo?

Lo intemporal, no se puede llamar ni provocar. Lo que provocamos es la continuidad para seguir sacando más placer y sus derivados, vanidad y soberbia. El placer sin más es lo que nos viene, sin agarrarnos a ello. Es como si dijéramos que queremos prolongar eternamente la primavera. Eso es el absurdo del placer. Cuando todas las estaciones son el mismo placer sin confusión y sin desorden.

Al respecto de que hay que trabajar. Pues todo ser viviente, si no es que es un inútil psíquico, tiene que hacer algo. No nos preocupemos por los que aparentemente no hacen nada. Pues, seguro que hacen algo. ¿Alguien conoce a personas que no hacen nada? Yo no conozco ninguna. Como los animales, todos hemos de hacer algo. Y ese algo también está en función de los demás que nos acepten o no nuestras necesidades y peculiaridades. La vida tiene infinitas posibilidades, que no las podemos ver. Y por eso no son vistas como trabajos convencionales. Por ejemplo, hace dos mil años seguro que la mayoría diría que escribir era una tontería, una chorrada, algo inservible para poder comer, etc.

Pero, y si hay unos que les pagan por decir lo que quieren oír. No te das cuenta que es eso lo que todos hacemos: los diarios dicen lo quieren leer y saber los que los compran; en la iglesia y los templos, también escuchan lo que les place y agrada; los abogados, los médicos, los políticos, los reyes, los papas, etc., intentan halagar a sus 'clientes'. Así que ¿por qué te extraña tanto, los que hacen lo mismo pero de otra manera, aunque sean sencillos y sin poder?

¿A dios se le puede firmar un contrato? No digo ni que sí, ni que no. Solamente, quiero ver todo lo que hay implícito en ello. Todo lo que digamos o no digamos de dios, no tiene ningún sentido ni valor. Pues dios siempre estará más allá de todo lo que digamos o no digamos. Por tanto todo eso, parece un juego y un entretenimiento infantil.



Antes que nada te viene bien hablar. ¿O estás ocupada?

De acuerdo. Entonces háblame de ese presentimiento. En que sentido lo dices. Y si ya has tenido alguna experiencia. Aunque las experiencias no tienen porqué repetirse.

¿Tienes algo en el corazón?

Eso es poco.

Explícalo pues, por favor.

¿Podemos seguir o lo dejamos para otro momento?

¿Qué tal la tormenta que tenías?

¿Cuál ha sido la causa? 

¿Eso qué clase de respuesta es, te crees que somos niños? Di no te lo quiero decir. Y ya está. Pero no juegues infantilmente.

Lo que tú quieras. Creo que estas conversaciones, como no eres sincera, no nos llevan a ninguna parte. 

¿Tan peligroso es lo que vas a contestar? El que teme algo debe. 

¿Perjuicio de quién, de tú o de mí? Es de los dos, pues los dos somos humanos y los humanos todos tenemos prejuicios. Por eso que tenemos prejuicios, no los provoquemos.

No. Eso lo tienes que descubrir tú. Y si tienes que decir 'No' porque te sale, dilo y asume la responsabilidad de decir no. 

Para que haya verdadera comunicación entre dos personas, las dos han de mirar en la misma dirección. No puedes ir hacia el este y el otro hacia el norte. Pues así eso no va a ninguna parte. Ya estás haciendo de las tuyas. Lo siento esto se acabó.

¿Por qué si algo no quieres que se sepa lo insinúas? No haberlo mencionado. Porque si lo mencionas, es como si yo voy a tu casa y te digo: tengo algo para ti, pero no te puedo decir lo qué es.  ¿Eso te parece bien? Eso es jugar a un juego, que no lleva nada bueno para clarificar los problemas que todos tenemos. Ahora si a ti te divierte, eso es otra cosa.

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