martes, 13 de marzo de 2012

Escritos y publicaciones 13-3-12

Cada cual sabe lo que es dentro de sí. Todos estamos condicionados de una manera o de otra por algo. La diferencia es que unos lo ven y pueden ir más allá de ese condicionamiento.

Sí, el mundo que uno ve es la memoria. Eso está claro. Ahora la cuestión es: ¿qué hemos de hacer con esa memoria para que no interfiera con el reto del presente? Porque, la memoria que es todo el pasado, todo lo que hemos sido durante un millón de años, actúa como una grabadora que reproduce el viejo paradigma de división y conflicto entre las personas, los animales y todo lo que existe.
Por tanto, ¿qué hemos de hacer los que tenemos la posibilidad para ver la realidad y la verdad de lo qué es la vida? ¿Iremos en busca de lo que hayan dicho en el pasado los maestros, iremos al último gurú para que no guíe y nos diga lo que hay que hacer? ¿O, nos encararemos sin huir con el problema para así verlo, comprenderlo en su totalidad y descartarlo?

El problema es que si negamos la existencia del cuerpo diciendo que es una manifestación de la conciencia, una imagen, una ola mental, como una ilusión, habrá que negar también todo el universo material que vemos cerca y lejos, que es infinito tanto en lo micro como en lo macro. ¿Nos damos cuenta dónde estamos cuando hablamos de estos temas de que sólo hay conciencia y todo lo demás es una ilusión?
Creo que negar todo el universo material, como negar la conciencia que dice que sólo existe ella, es negativo. Porque, esto nos genera división y conflicto entre los dos polos opuestos. Por tanto, el pensamiento-mente no tiene la capacidad de dilucidarlo ni tampoco de explicarlo con palabras. Porque la mente es capaz de inventar cualquier cosa y presentarlo como falso o como verdadero.

Hasta ese darse tiempo para observar tiene que desaparecer, porque uno -el "yo"- es el que dice que es lo que nos conviene.
Por eso, la acción ha de ser instantánea e inmediata, sin que medie el pensamiento. Pues en el ver algo claramente, hay acción total. Y en esa acción hay orden. Y el orden es amor.

Voy a repetirlo y aclararlo: Si tú tropiezas con una silla y te das un golpe fuerte, te haces daño y sientes dolor pongamos en la pierna. Y si el ese dolor persiste, puedes tomar un analgésico para que se calme y desaparezca.
Ahora te dicen que ha desaparecido tu coche y tú sientes también dolor. Pero ese dolor de perder algo querido, como es un coche, sí que puedes ir más allá de él, si estás espiritualmente preparado, en el sentido de que eres libre de los objetos que usamos y utilizamos, ya sea el reloj, la chaqueta, el ordenador o el coche.
Y también dije, que si el dolor físico no pudiera desaparecer, uno también puede ir más allá de ese dolor. Y así, ese dolor tendría una dimensión trascendente, que es participar de él amándolo, sin huir de él, etc.

Si no hay mente no hay pensamientos. ¿Y, qué hay? Solamente la observación pura de todo lo que acontece. Nada más.

Si imponemos el silencio, eso no es silencio en absoluto porque generamos división y conflicto. El silencio ha de llegar entre los que hablan, como un acuerdo tácito que está más allá de toda maniobra y deseo.
También te digo, que tanto la mujeres como los hombres podemos generar amor.

El amor no es esfuerzo ni complicaciones, ni sacrificios, porque cuando hay amor todo fluye y se facilita la acción. Al contrario cuando no hay amor, hay esfuerzo por la contradicción del querer y no poder, la contradicción del esfuerzo que implica crueldad.
Cuando uno tiene amor lo que hace es un fluir de lo desconocido a lo desconocido, por tanto al no haber pensamientos ni deseos contradictorios, la energía es en su totalidad.

Toda vida tiende a la máxima libertad posible, ya sean los animales, las plantas, las personas. Por eso, la autoridad es lo contrario del éxito en la relación y en la vida. Y por eso, los dictadores si no se mueren tienen los días contados en su mandato autoritario-dictatorial.

El premio Nobel de la Paz está al servicio del establishment, por lo que no tiene ningún valor ni sentido verdadero. Es la misma corrupción que está en todas las instituciones y organismos.
Y esto es así, porque la corrupción todos la llevamos dentro de nosotros. Pero hay quienes lo ven y reconocen, y así pueden ir más allá de la corrupción. Y hay a quienes la ven pero no les importa. Otros, por su insensibilidad, no la ven.

Cuando vemos el firmamento es cuando nos damos cuenta de lo poco que sabemos. Pues estamos viendo el infinito, que aunque lo podemos ver en todas las manifestaciones de la vida, ante la magnitud de un cielo estrellado es cuando se hace más impactante, sorprende y desconocido.

¿El cambio tiene que ser gradual, poco a poco, o tiene que ser instantáneo, ahora?
Si decimos que dentro de unas semanas, meses o años, me daré cuenta y cambiaré, estamos engañándonos, porque cuando llegue el plazo que nos hemos impuesto encontraremos otra escusa.
Además, puedo decirte cuando tú me pides que te ayude: "Lo siento pero no te quiero todavía, no tengo amor ahora, dame un tiempo unas semanas o meses y así podré amarte y ayudarte". Esto, ¿tiene algún sentido cuando hablamos de amor, de compasión por todo lo que existe?

No sé si podemos o no vaciar la mente de lo conocido, pero sí que podemos ir más allá de todo lo conocido. Si descartamos lo conocido lo que llegue será lo desconocido. Para ello, uno tiene que actuar negativamente: encarando los retos con lo desconocido, pues esta es la única manera de que el "yo", que es el pensamiento viejo y conocido, no pueda operar.

La seguridad es lo conocido, lo que ya hemos vivido alguna vez y por eso queremos que se repita. Y es al ajustarnos a es patrón de lo viejo y conocido, es por lo que exigimos que se repita. Por lo que, nos dividimos del presente, del ahora, que no tiene nada que ver con el pasado.
Por tanto, la máxima seguridad posible es vivir en absoluta inseguridad.

A ver si lo aclaramos: sólo existe la inseguridad, tanto física como psíquica. Pues uno puede caer al suelo y hacerse daño; o perder a un amigo y sentirse solo y angustiado. Por tanto, hagamos lo que hagamos siempre estaremos expuestos a esa inseguridad "per se". Por tanto el no aceptarla, es no aceptar a la realidad; y es entonces cuando nos dividimos y seguimos en la inseguridad. Pues, estar dividido y en conflicto interno agrava aún más esa peligrosidad que siempre lleva la vida.

Cuando uno ve claramente hay acción total. Y esa acción está más allá del pensamiento donde no puede intervenir. Es como cuando ves que algo va a caer e instantáneamente lo coges para que no caiga.

Cuando tenemos algún reto y actuamos en su totalidad, toda la energía está a nuestra disposición, pues hay una unión absoluta.
Pero si entre el ver y la acción hay un fragmento de tiempo, la unión absoluta no puede ser. Y entonces la energía no es en su totalidad. De ahí llega la división y el conflicto, el desorden y la confusión.

Una de las cosas más fascinantes de la mente es que puede inventar lo que a ella le conviene. Y la mente somos nosotros. Por eso, con tal de que lo que dice y hace uno aparezca como adecuado, la mente lo arreglará de manera para que sea aceptado por los demás. Cuando algunos dicen que el alcohol puede tener los mismos beneficios que las asanas -posturas- del yoga, tienen algo de verdad y de falso. Porque, el yoga físico -no mental- los resultados que persigue es relajar y aquietar el cuerpo y la mente. Y lo consigue, como el alcohol y las drogas, la repetición de palabras y sonidos, etc. Pero todo esto embota la mente, nos insensibiliza, nos narcotiza. Y una mente insensible y embota, todo lo que haga generará desorden y confusión, conflicto y contienda.

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